A INUNDAR PANTALLAS es un espacio de formación, situado en Montevideo, Uruguay, dirigido a aquellos que les gusta, o creen que les gustaría, escribir historias para ser contadas en una pantalla. Hoy son muchas las pantallas que nos rodean y que reclaman día a día más y mejores contenidos. A la hora de contar historias, todas abrevan de los principios dramatúrgicos de la pantalla original, la de cine. Este espacio entonces se propone, en diferentes modalidades, analizar dichos principios, confrontar modelos de construcción y generar instancias de intercambio entorno a la creación del guión cinematográfico.

En las pestañas superiores encontrarás información sobre las actividades, y a continuación, en este página de inicio, distintos artículos sobre la escritura de guiones.

PRÓXIMOS COMIENZOS:

TALLER DE GUION ONLINE/ A DISTANCIA 

INICIO: 8 de junio de 2015 (más info aquí)

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“MOSTRAR, NO CONTAR”, en palabras de John Gardner

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“El escritor dotado de una «vista» verdaderamente aguda (y de un oído, un olfato, un tacto, etc., de pareja sensibilidad) aventaja al que carece de ella en que es capaz de contar su historia en términos concretos y no sólo mediante abstracciones, que, en lo que a vigor se refiere, nunca alcanzan las cotas de aquéllos. En lugar de escribir: «Se encontraba fatal», es capaz de comunicar –por medio de un ademán, una mirada o poniendo en boca del personaje determinado giro– los más sutiles matices del comportamiento de éste. Cuanto más abstracto es un escrito, menos vívido es el sueño a que da lugar en la mente del lector. Hay mil maneras de estar triste, feliz, aburrido o malhumorado, y el adjetivo abstracto no dice casi nada. El ademán preciso, sin embargo, refleja con toda exactitud el único sentimiento que corresponde al momento. A esto es a lo que se refieren Sigue leyendo

¿POR QUÉ UN GUION Y NO UNA NOVELA?

goldmanwilliam

“Las ideas te llegan de muy distintas maneras. Hay quien me pregunta ocasionalmente: ¿Por qué no escribió Butch Cassidy and the Sundance Kid como novela? Porque a mí se me ocurrió como película. En el cine quedan maravillosamente cosas que en las novelas no funcionan. Las películas tienen algo maravilloso en términos narrativos: dimensión y alcance. En realidad, no son muy buenas en lo que a interpretación se refiere, y no creo que den mucho de sí en cuanto a complejidad. Pero las películas son magníficas en lo que se refiere a dimensionar la historia y darle un flujo que en las novelas es muy difícil de conseguir. A no ser que uno sea Tolstoi, pero la mayoría de nosotros no lo somos. De modo que son géneros completamente diferentes. El único parecido está en que con frecuencia ambas se sirven del diálogo. Salvo eso, el modo de manejar una escena en una película y en un libro no tienen nada que ver el uno con el otro.

BRADY: ¿Puede ilustrar eso con un ejemplo?

GOLDMAN: Sí. Regla aproximada: siempre se ataca una escena cinematográfica lo más tarde posible, y es por eso que cuando ves una escena de una película en la que hay alguien Sigue leyendo

DEL LIBRO A LA PANTALLA

El guionista y director Frank Darabont sabe muy bien cómo lidiar con las dificultades que se presentan a la hora de adaptar nociones conceptuales que aparecen en textos literarios en acciones dramáticas a ser vistas en una pantalla, y para muestra basta con comparar el film Sueños de libertad (1994, The Shawshank redemption) con el texto fuente.

Morgan Freeman (Red) y Tim Robbins (Andy) en "Sueños de libertad"
  Morgan Freeman (Red) y Tim Robbins (Andy) en “Sueños de libertad”

Fue con El resplandor que F. Darabont se convirtió en fan de Stephen King. En aquella época, Sigue leyendo

LA IMAGINACION, UN MUSCULO SECRETO

           “Las preguntas que se hacen al espíritu sobre su propio funcionamiento son antiguas. Ninguna respuesta es total y el espíritu se siente siempre inseguro sobre sí mismo.

            Pero una cosa es segura y resulta de la experiencia: la imaginación es un músculo. Por eso se la puede entrenar, como la memoria, o como el pianista que entrena sus dedos, sus oídos.

Jean-Claude Carrière

            Para entrenarla, como un atleta tensa su musculatura, hay que ponerla en práctica. Sigue leyendo

MUESTRAMELO, NO ME LO CUENTES

“Muestra, no cuentes” (del inglés, “Show, don’t tell”) es una clásica máxima propia de la narrativa, y también del guión. Si escribimos “Pedro seduce a Anita” estamos contando lo que sucede, le estamos dando al lector una conclusión, en lugar de describir un proceso que le permita a él mismo llegar a esa conclusión. Le corresponde al guionista entonces pensar qué acciones y/o diálogos comunicarán la noción de que Pedro seduce a Anita (aunque el uso de diálogos puede ser una arma de doble filo, no aceptaríamos que Anita dijera: “Vaya, Pedro, sí que me has seducido”). Puede que Pedro se acerque a Anita y le entregue algo que ella había perdido anteriormente, cosa que lamentaba, y él se ha encargado de recuperar y ahora se lo da acompañado de una tarjeta en la que está escrita una amorosa dedicatoria. O, en otro contexto, tal vez estén terminando de bailar algo divertido que da paso abruptamente a una melodía romántica, él la toma entre sus brazos y comienza a cantar susurrándole al oído, por decir algo. Alguien poco experimentado podría argumentar: “Pero yo puedo escribir “Pedro seduce a Anita” y luego el director tiene toda la libertad para resolver cómo lo filma”. Pero, por un lado, el guión va a ser dado a leer, con suerte, a numerosas personas (jurados de fondos financieros, posibles productores, etc.) que van a imaginarse una escena (una película) que no necesariamente es la que teníamos en mente. Es una pena que no haya podido encontrar en Internet el guión de Apocalypto (2006, Mel Gibson) porque apenas pasada la primera hora hay una escena que puede ser un buen ejemplo para describir este aspecto de la escritura del guión. Sigue leyendo

EL ESTILO DEL GUION

Los guiones no son literatura, eso ya es más que sabido. Pero de todas maneras, se requiere de cierto estilo a la hora de escribir un guión. Simplificando se podría decir que un guión consta básicamente de acciones y diálogos. ¿Pero cuán detallada debería ser la descripción de la acción? Una posible respuesta podría ser: lo suficiente como para levantar una imagen en la mente del lector sin enlentecer la narración. Y en la medida de lo posible esa descripción tiene que adelantarnos de alguna forma cómo se verá en pantalla. Una cosa es decir, o escribir:

Enrique toma el arma de la mesa, donde hay un sobre dirigido a Celia, y se pega un tiro. Cae sobre la mesa cerca del sobre.

Y otra muy distinta:

Enrique mira la pistola Beretta, calibre .9 mm, que está sobre la mesa, junto a un sobre. Respira profundo, la levanta con su mano derecha como si pesara cinco veces más. La apoya en su sien derecha. Aprieta los ojos. En el sobre está escrito con letra imprenta y temblorosa “Celia”. Suena un disparo. Enrique cae de bruces sobre la mesa tapando el sobre. Sigue leyendo

DIALOGOS Y DIALOGOS

“Algunas frases que se leen maravillosamente no siempre se enuncian ni se escuchan maravillosamente. Se suele menospreciar el valor de un simple “sí”, un “no sé” o un “puede ser”, que pueden adquirir un valor dramatúrgico insospechado cuando están defasados con respecto a una situación o cuando enrarecen o cercenan la comunicación en lugar de fomentarla. El guión original de Memorias del Subdesarrollo, ilustra bien este tipo de diálogo aparentemente lacónico y sencillo, pero en el fondo ocultador y a la vez revelador de diferentes matices. Veamos un extracto breve: dos personajes, Sergio y Elena:

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